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La empatía y sus 5 virtudes más importantes

Mucho se puede decir de la empatía, pero una de sus más grandes virtudes es el efecto positivo que tiene en el entorno que nos rodea.

La empatía nos permite conectarnos con lo que otros sienten o piensan, es una extraordinaria manera de relacionarnos con las otras personas, y establecer alianzas constructivas y enriquecedoras. 

La capacidad de ser empático es, además, una habilidad social sumamente relevante en nuestras relaciones familiares, escolares y profesionales. A continuación, algunos aspectos más importantes de esta virtud:

Comprensivos

Las personas empáticas suelen ser muy solidarios con las causas ajenas. No ligero al juzgar, y trata siempre de colocarse en los zapatos de la otra persona. Por lo general, son de esas amistades que suman y potencian a su entorno.

Atentos  

Debido a tienen la cualidad de ser comprensivas, tienden a escuchar a los demás cuando lo necesitan. Las personas empáticas siempre estás dispuestas a escuchar al otro y son muy buenas conversadoras. Por eso, cuando alguien está enojado o triste es importante darle la oportunidad para expresar el porqué.

Solidarios

Tienen una elevada sensibilidad hacia los demás. Suelen solidarizarse con lo que sienten o padecen las otras personas. Por eso, la empatía tiene mucho que ver con la solidaridad, con las ganas de ayudar al otro, especialmente cuando pasa por una situación de necesidad. Un ejemplo de esto es ayudar a un amigo que está pasando por un momento difícil.

Respetuosos

Conocen y entienden muy bien que en la vida y en las relaciones hay límites que no deben cruzarse. Respetan el sentimiento, la conducta, decisiones y la manera de en cada quien afronta la vida.

La empatía es una virtud trascendental, pues todo lo que hacemos en esta vida tiene un efecto en la posteridad. Todo el que obra bien, cosecha para sí amor, felicidad y apoyo.

Líder

Yo quiero ser el líder

Toda persona tiene la capacidad liderar a otros; pero no todos tienen el carácter para sostener en el tiempo ese inmenso compromiso.

Cada ejercicio del liderazgo, independientemente el área donde se ejerza, trae consigo no sólo extraordinarias recompensas y reconocimientos, también grandes responsabilidades y riesgos que deben asumirse sin tardanza.

El liderazgo no es un traje que te quitas cuando el calor de las responsabilidades te hace sudar. De hecho, asumir cada uno de los riesgos de es lo que provoca semejante distinción.

Motivaciones incorrectas

Es común toparse en la vida con personas cuya única motivación es recibir recompensas y elogios por lo que hacen. Persiguen aplausos, cargos, títulos y posiciones, omitiendo los riesgos y responsabilidades que implica ser un referente ante los demás.

Este tipo de motivaciones, suelen llevar a las personas una profunda frustración de vida. Su interés nunca está puesto en el servicio a los demás si no en aquellas acciones que lo hacen ver como alguien virtuoso.

A decir verdad, es un proceso normal en toda persona querer ser reconocido en justa medida por lo que hace, pero es importante comprender que cuando esto se convierte en la única motivación, nada de lo que se logre puede ser sostenible en el tiempo. Tarde o temprano se desmorona.

Reconocimiento de otros

Cuando hablamos de un verdadero liderazgo nos referimos a un titulo que dan las personas. Es el reconocimiento que otros otorgan de manera espontanea y genuina a alguien que de alguna manera u otra es influyente en sus vidas.

No se puede dirigir a la fuerza, con manipulación o chantaje. Se necesita carácter, empatía y mucha responsabilidad para poder ser un buen referente para otros. 

Es normal que cuando el líder se impone, la rebelión se manifieste. Es algo natural en el ser humano, revelarse ante todo aquello que intenta doblegar su voluntad. Por ello, muchos modelos políticos totalitarios no transcienden en el tiempo, pues todo aquello todo aquello que tiene característica imperativas es rechazo por las masas.

El verdadero liderazgo inspira, impulsa y desarrolla a otros con su ejemplo. Asumiendo riesgos, demostrando carácter y generando la empatía correcta para ser reconocido.